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SILVIA GERMAN
Críticas y Comentarios

  • Luciana Monteverdi (2019)

    • EL SILENCIO DE LA PALABRA EN EL ARTE

      Luciana Monteverdi. Escritora y poeta, Parma, Italia

      Reflexión
      De una imagen pictórica, en manos de una poeta.
      Estación de Invierno, en Italia 2019
      A Silvia German
      He visto una garza real en el cielo de la llanura, como en un cuadro y he pensado en ti.

      LA IMAGEN

      He visto una blanca garza real, planear lentamente sobre la tierra arada.
      Una siesta de enero, nítido y claro, mientras recorría en soledad un sendero entre los campos.
      En vez de componer las palabras en poesía, me pregunte. ¿Cómo percibe un pintor esa imagen?
      El pintor habría tomado al instante la luz, y el escultor, la forma en movimiento.
      El músico habría acompañado con notas ese elegante vuelo, en suave bajada sobre la tierra plana.
      Así solitaria la garza real, en el frio del invierno, parecía unir cielo y tierra en el mismo espacio.
      Hectáreas de tierra arada se extendían en el llano, al costado del sendero, que recorre tortuoso la campana.
      Pero todo lo visible está dentro del cielo.

      LA MANO EN EL ARTE

      La palabra viene a la mente a quien plasma, la materia, no viene a la mente a quien traduce sobre la tela una imagen, una emoción, un amor, un pensamiento……………….
      El pasaje a otra mano (en el arte) varia hasta la percepción de la realidad.
      En lo inmediato es otro contacto, otra visión.
      Esta ya en los ojos y en el alma el color, antes del cuadro, o se estremece la materia en las manos del escultor, mientras yo busco las palabras.        
      Las notas se componen en la mente del músico antes que en la partitura.

      EL SILENCIO DE LA PALABRA

      Yo, que tengo la voz de la palabra, me interrogo muchas veces sobre el lenguaje mudo de un cuadro.
      ¿El silencio de las palabras que comunica?
      Tan acostumbrados a identificar la comunicación con la palabra. ¿Quién escucha el lenguaje mudo de un cuadro o de una escultura?
      Es como tener oídos, solo para escuchar palabras o música.
      Mientras el arte figurativo nos acerca al silencio de la palabra, una dimensión de la realidad, no habitual.
      Como si la mente ignorase el sentir, que deja afuera la palabra.
      El sentir mudo del animal no pasa el umbral de la conciencia, asimismo tiene inteligencia.

      EL SENTIR DEL ARTISTA

      ¿Quién siente el color, como un pintor? Me pregunto (y no es todo de su visión)
      Que cosa rebela el color al pintor, del mundo o del Creador, que cosa traza el dibujo, más allá de las líneas, no podemos saber; quedamos afuera.
      Y la forma, para un escultor, el mismo interrogante.
      El músico tiene cuerdas que vibran, él es el instrumento de su sensibilidad.
      El sentir del artista es raro.
      De la raíz oscura del sentir nace la inspiración, la mano de Cupido, que impacta en el blanco cuando es el momento.
      Así es que una garza real aparece delante de mis ojos, en el cielo bajo y limpio de la llanura en esa siesta de invierno.
      Y yo busco las palabras, que me dicta el pensamiento, en vez de componer el cuadro (como de costumbre) como si pintase con el instrumento de la palabra.
      La poesía que está dentro mío, mientras recorro un sendero en los campos, cambia de rostro y toma la vía de la reflexión.

      LA OBSERVACIÓN

      La observación superficial de una obra, no te devuelve y no te permite descubrir y darse cuenta. La observación retomada y vista de nuevo, como una búsqueda no terminada no es fácil, lleva gratamente a un sentir, más profundo, un sentir olvidado.
      Antes entrar en la crítica, el sentir entra en sintonía con la visión del artista; participa y rebela.
      Si un cuadro en la pared se vuelve familiar, hasta en la memoria particular, hasta que se asienta en lo íntimo, sucede, sin palabras, que un día te confía aquello que quiere decir, eso que significa o aquello que quieres ver.
      Es la observación, que acerca al contacto de esa oscura raíz del sentir, que ha generado el arte de una obra.

      EN LOS CONFINES DEL ALMA

      El silencio de las palabras es un horizonte, que no tiene confines sobre el camino del misterio.
      Me trae el eco del alma, que no tiene voz, primera e incomprensible fuente de creación.
      Es el alma que infunde la mano que crea.
      Mi recogimiento interior de frente a una exposición de obras, hace lugar al silencio, el silencio de las palabras.
      He aquí en soledad que propaga ondas a remolinos, sobre el mismo camino de la inspiración.
      Es como “aprender a descender en lo íntimo”
      Cada muestra es un trazo del alma: una impronta que no es de ángeles, y hace visible el espíritu de quien crea.
      Es un fragmento que rebela, una parte, una cara de la luna. Es un arco de luna, es un abanico, que aún no se abrió del todo.
      Voy a una muestra como a la iglesia.

      LO DIFICIL DEL ARTE

      La pintura, como la escultura, en su desconfiada libertad de expresión, siempre que menos se deja entender, siempre es que más se aleja, extraña distante.
      Cuando resulta oscura, inaccesible crea una barrera.
      Si no descifras el sujeto de un cuadro, si no se delinea ante tus ojos la fisonomía de una forma la observación es estéril, sino desviada.
      Hace falta un trámite de la Cultura, para deducir la variedad, para orientar la comprensión, para ir al encuentro con la gente.
      De su sentir la vida o el amor, iguales, el poeta es eco de las Musas no en carácter de critico o de histórico del arte.
      Cuando el alma no tiene la voz de la palabra, el poeta logra despertar la conciencia a su modo, interpreta el acto de crear.

      EL POETA

      El poeta inventa palabras, que encuentra dentro de sí y las saca afuera; o sea que transmite lo que tiene de primordial.
      Después está la ocasión de un contacto que porta la luz en contacto con el objeto de inspiración.
      También el pintor o el escultor trae desde el fondo oscuro de si, inexplorada minera.
      Que sean palabras, forma o dibujo sobre la tela, expresiones varias, es siempre una mano inconsciente similar a Cupido, que dispara la flecha.
      Va al blanco, cuando es el momento.
      En la sensación el fulgor, aún primero de alcanzar la mente; la mayor parte de las veces es una herida que te atraviesa en lo profundo.
      El amanecer del amor que viene como de una obra de arte es emoción.
      Es el percibir, a través de los sentidos, algo que busca una forma, para tener voz, para existir sea cual sea la mano.
      Existir es forma.
      El Creador quizás, para recrear el mundo ha elegido a su imagen el artista.

  • Mariana Robles (2017)

    • Escribe en el catálogo de la Muestra en el Museo de las Mujeres realizada 2017- 2018: “ENCAJES”

      Es una exposición que reúne pinturas de diferentes periodos de su producción pictórica, collage con materiales reciclados, pinturas con aerógrafo y acrílico. Las piezas remiten al mundo de lo femenino, citan algunas obras de autores conocidos como Chagall o Berni, exploran la dimensión de la representación desde un ángulo singular. Entre sus misteriosas figuras y el texturado fondo que las alberga, se dispone un sistema visual de referencias inconfundibles. Su investigación entre formas y colores atiende a la compleja historia de la mirada, el recorrido podría presentarse como un retorno a las primeras visiones, a las estructuras arcaicas de la infancia. Las tonalidades son exaltadas y contrastantes, dibujan y bailan la coreografía de ondulantes líneas y planos. La pintura de Silvia German profusa y radiante se libera y abre, se concentra y explota con los años y el transcurrir, inventando a cada instante un nuevo inicio, un laberinto de siluetas y encajes.

  • Carlos Ighina (2016)

    • Silvia Germán

      La vida suele constituirse a través de una serie de composiciones eclécticas que no son sino facetas de un mismo polo generador de vivencias que terminan siendo una en su multiplicidad. Ocurre que las partes acuden al todo donde se funden todas las inspiraciones y la creatividad adquiere un unísono inesperado.

      En Silvia Germán la vida transcurre significada en los momentos de su pintura. De pronto se yergue en la luminosidad de sus colores vibrantes que roba a una paleta que oficia de fragua fecundante, pero también se torna sensual, aleteando entre delicadeza y misterio. La madurez que en ella alcanza el acto artístico se distiende también en un concepto lúdico, de luces rientes.

      Se la descubre laboriosa, siempre inquieta, en un trabajo constante de figura y fondo que trata de definirse por la fusión.

      Podemos afirmar que jamás se negó a la imaginación, una imaginación consecuente consigo misma y que esta actitud, por permanente, fue convocando los rasgos de su personalidad. Y allí, en su ser vario y uno, alienta el romanticismo. Entonces digamos que su mano siguió un soplo genuino de cálidas y sinceras expresiones. Dejó que los colores y las formas fluyeran a ella, pero ellas los ordenó con los preceptos de su romanticismo interior.

      Hermoso mundo el de Silvia Germán, decidoras caricias para el espíritu las que sugiere su obra.

      Dr. Carlos Ighina
      2016

  • Mgter. María Dolores Moyano (2010)

    • Diccionario de Artistas Plásticos de Córdoba (pág. 236)

      Su obra. Si bien en la obra de Silvia German se reconocen diversas etapas, influenciadas por el medio en que vive o por crisis personales, mantiene un orden simbólico y se articula en un texto que configura su biografía personal, actualizada en sus propios valores. La artista opina que el rol del arte es transmitir, dejar un mensaje y que cuando los pueblos desaparecen, solo queda el arte como testimonio. Cada obra está respaldada por un pensamiento, una idea. Es una pintura vertebrada por la experiencia interna y la memoria. El tema central de sus obras ronda en torno a la mujer, la pareja, la familia, inserto en ocasiones dentro de un paisaje poblado de arabescos. El tratamiento de la figura humana utilizado por German Silvia, nos recuerda a las figuras recortadas de Antonio Seguí. Subrayan lo estático, la bidimensionalidad, los nítidos planos de color, la línea, lo gráfico. La simplicidad casi infantil de las representaciones, el esquematismo y la falta de sometimiento a las reglas de la perspectiva tradicional, así como el uso del color, podrían evidenciar una influencia “Naif”. Las profusas decoraciones de figuras y fondos, la repetición de formas irregulares y ondulantes que ocupan todo el espacio, nos recuerdan el “terror al vacío” del Barroco. Cálida, ingenua, romántica o dramática en ocasiones, la pintura de Silvia German despliega a través de su trayectoria el imaginario de su vida y su experiencia del mundo, plasmado a través de armonía o el contraste cromático de ocultas pinceladas. Óleo y acrílico se combinan en un lenguaje de síntesis gráfica y texturas visuales.

  • Luciana Monteverdi (2010)

    • Un homenaje al tango argentino en las pinturas de Silvia Germán

      Compones y descompones como un mosaico el tablero de colores y la geometría de las líneas, para recrear de tu mano el dibujo de las formas, la expresividad y la concentración de los rostros, las poses exactas del tango, el ritmo de los pasos, casi como un vuelo en los cabellos al viento. La sincronía de la pareja, el grotesco de los detalles: el cabello sobre los ojos y los zapatos de la figura masculina, los tacos de ella en primer plano y la línea de las medias trasparentes, al marcar la sinuosidad de las piernas.

      Está todo lo del tango, que no sería argentino, con otros colores y con otra imagen de pareja.

      Una deformación en la medida de la masa corporal plana, da énfasis y concreta los cuerpos sin idealizar.

      Pero la impresión prevaleciente que trasciende la sensualidad y que cautiva, es la armonía de la pareja.

      La elegancia anima la pintura: la finura interior es una búsqueda técnica muy elaborada que lleva el tango a la fantasía del sueño, a la fábula.

      En mi imaginación su pintura evoca a Gauguin, Botero, Chagall. Es una visión ingenua, llevada a otra cultura y renovada en una fuente o tradición originaria.

      Tendría el mérito de figurar entre los grandes del Museo de Arte Naïf de Luzzara (Italia).

      Luciana Monteverdi
      Poeta
      Sobre la exposición realizada en Parma (Italia) Galería San Filippo Neri - Mayo 2010

  • Rafael Sucari (2006)

  • Luciana Monteverdi (2005)

    • Esa tela de araña que has tejido a colores con una maravilla de puntos….cuenta ya una larga historia de tu pintura.

      Las figuras que se liberan en el mundo azul de la fantasía, parece que flotaran desde una melancolía absorta, que los junta y divide. Cada uno en sus pensamientos.

      Mas leve en su abandono, la imagen de la mujer adorna acariciando con su femeneidad y su gracia. ¿Qué idea de pareja expresan? ¿Cuál estado de ánimo?

      Es un laberinto que tiene detrás a la línea que dibuja totalmente la figura. Como vasos comunicantes en cada dirección que funden o condensan color antes de delinear una fisonomía propia.

      Es una geometría de líneas onduladas y circularidad total del rostro, un mosaico de la mente inextricable para el que observa.

      Al fin compone rostros, expresiones {profundas}, gestos, movimientos. La tela de araña se completa en la trama de su dibujo. El cálculo es preciso. La alquimia de los colores, estudiada en la más variada combinación, da evidencia plástica a la figura, da forma y equilibrio a la fuerza expresiva.

      Esta técnica pictórica, ¿De que fuente ha bebido? ¿Ha nacido de si misma? ¿O ha estudiado, buscado, imitado, como tantos para encontrar su camino? De nuevo figuras y volúmenes, sin peso.

      Escultura de colores, sin referencia a un plano, masas de colores, encajadas como fragmentos en un mosaico, fluidas en el dibujo, no estáticas, no rígidas, como movidas o suspendidas.
      ¿Dónde esta el centro de gravedad? ¿En el aire?, ¿en la fantasía? ¿O en un tejido de color de miles de puntos y señas incrustadas?

      Rostros alcanzados de una pasión inexpresable, que fijan la mirada más allá de si mismos.
      Miradas, que no se encuentran, juntas y separadas.
      La historia de la pareja que atraviesa la pintura, como un tema recurrente, ¿llega en la madurez a un pesimismo?

      Es una elaboración compleja, el cuadro, {recuerda el plano del tejido, el gesto decorativo}, una construcción lenta, una trama hecha de correlaciones, donde en el lugar de la idea teórica, la imaginación del color toma la forma, de una larga y permanente investigación, jamás interrumpida en el tiempo.

      Es como un fragmento de mar profundo.
      Un mar que mezcla en su inconsciente el eco distante de sus orígenes y las raíces de la ardiente tierra americana, esta fuertemente presente su origen hebreo primario en las incrustaciones orientales de la fantasía, en la narración que se vuelve fábula, en la impronta intelectual, en el refinamiento de tu espíritu, en la imagen icono y en el sentido del rito reflejado en la memoria de una religiosidad. Pero no esta separada la evidencia concreta como el sol de la cultura de Sudamérica, con la tradición de su pintura, de volúmenes amplios, dilatados y colores encendidos, y las narraciones, que pintan los murales con numen poético popular. Reconozco en su pintura la síntesis de las dos culturas.

      ¿Puede ser la expresión de la melancolía, impresa en la pintura para conjugar el hilo de la historia de la humanidad tan trabajada?

      Hay en cada artista, no siempre consciente, una herida en el fondo de si mismo, un punto de sufrimiento o un nudo de la existencia, muchas veces oculto, al cual acude siempre la inspiración.
      ¿Podría derivar para ti de aquel primer desarraigo que erradica y que lleva lejos tu familia originaria?
      El sentido del color, su inquietud y búsqueda, que alcanza tu sensibilidad y tu visión, el lazo de amor con la pintura siempre fiel, y cómplice desde el principio........

      ¿Ha sido tiranizada por el arte?
      ¿Qué lugar ha ocupado en tu vida y a que precio?
      ¿Donde esta la tela blanca?
      ¿Dónde esta el espacio del cuadro?
      ¿Es la imaginación de tu mundo, que no tiene limites?
      Sueño y realidad se intercambien el lugar durante la pintura, se equilibras uno a la otra, alterarnando peso y ligereza.

      La dramaticidad se oculta del deseo, de la melancolía y de la espera, y la fluidez del color que se hace dibujo, penetra y enmascara; es un flujo subterráneo el nervio de la sensualidad, no separada de la tensión del corazón y de la mente.

      ¿En el campo del arte, que propensión tiene tu animo? ¿Qué cosa es preferida? ¿La música? ¿La poesía?. Yo te siento amiga de la música que compone armonías siempre nuevas, después de arduas y fantasiosas combinaciones, de relación de colores y espacios de líneas (como nervaduras de anatomía ) de claroscuro y de otras contraposiciones que dan impulso y ritmo a la composición.

      Te siento amiga de la escultura, en el emerger a la evidencia de las formas y en el vigor expresivo.
      La historia es siempre larga, aun en un solo cuadro, como en una sola poesía. El todo de la creatividad es un mosaico complejo. Traspasa la realidad en el sueño, o la libertad de la fantasía, requiere una tensión interior, profunda, atenta y pura y adeuda el instrumento expresivo, de tantas pruebas y tentativas.

      Es como si tu mano fuese guiada por innumerables sinuosidades antes de detenerse en la riqueza cromática y en aquellas figuras inseparables del fondo.
      ¿Dónde esta la tela blanca? ¿Dónde el espacio?

      Luciana Monteverde.
      Verano 2005.
      Mi dialogo a Silvia German de paso por Italia, la casa de la Poesía.




  • Artemio Rodríguez (2003)

    • SILVIA GERMAN

      La decisión de catalogar según analogías, no ha de ser solicitud para quienes procuran justificar las virtudes atribuidas a colores activos o a líneas con gravedad, pues los tintes y trazas se sostienen con energías propias. Esta aserción será ratificada, una y otra vez, al detenernos en el examen del proceder plástico de Silvia Germán.

      La artista concibe figuras tiesas que aceptan ser circundadas por áreas a todo color y actividad plena. Vemos asimismo, rostros severos, con ojos y labios que nada exteriorizan ni tampoco insinúan. Sin embargo, bermellones, añiles, violáceos, verdes, aportan al observador el sentido trascendente y, por momentos, conmovido de los elementos que integran la invención. El esquema cromático sustenta, en definitiva, la tensión encubierta de aquellos semblantes secos e inexpresivos.

      Al cuadro en su totalidad, suele tratárselo en parcelas, aunque el tema seleccionado permanezca sin alteración. Cada partícula, amplia o reducida, cuenta con colorantes que no exceden los límites fijados. Con naturalidad se revela el cuidadoso oficio, a más del talento en la facultad inventiva, toda vez que logra amalgamar la rigidez de la silueta –casi siempre femenina- con los espacios ficticios o fabularios que estimulan tanto a la reflexión como al ensueño.

      A fin de retener algún grado de impaciencia, precisamente como señal de vida, Germán a la manera de Giacomo Ballá, insiste en retener el movimiento; es así, como cruza incesantemente a sus pinturas con rayas inquietas o curvas que parecen desplazadas por torbellinos.

      En años precedentes a 1998, fueron admiradas sus figuras de jóvenes que lucían aire decorativo, y en tal escala que sus gestos se mostraban estacionados. Por entonces, azules y muy escasos granates se daban con placidez al servicio del dibujo.

      Ahora bien, si se nos exige señalar alguna ascendencia relativa a su delinear, diríamos que esto nos trae a la memoria las ondulaciones –con tiempo propio- de los lápices y plumas orientales.

      Silvia Germán, dueña de idoneidad constructora, y de voluntad dispuesta a no capitular frente a embarazos, le es posible concretar nuevos proyectos visuales y, por ende, generar vida, tal la consigna de Hans Hofmann.

      Artemio Rodríguez
      Miembro de la Asociación Argentina e Internacional de Críticos de Arte
      Córdoba, Argentina 2003

  • Eduardo Peñafort (1998)





  • Federico Martino (1979)



  • Cesar Magrini (1979)



  • Antonio Fomez (1969/1994)

    • 1969 (Milán, Italia) - Publicado en el catálogo de la muestra en la Galería L'Agrifoglio



      1992 (Milán, Italia) - Publicado en el libro "Articoli Saggi"




  • Armando Ruiz (1967)